Bienvenida a la novena postal de verano. La última.
Cada domingo de este verano te escribí más breve, más ligera, más sensorial —como las postales de verdad—. Hoy cierro la serie de las 9 postales de verano, y algo más: esta versión de 30 veces yo.
Te escribo desde casa. Volviendo a Luxemburgo, donde el verano ya se ha despedido: días más cortos, el clásico cielo nublado y temperaturas más bajas. Se acaba una estación, y no solo en el calendario.
Llega septiembre y todo el mundo con su agenda nueva, su energía reeeeerenovada, y sus cinco propósitos de rutina perfecta.
Sí, yo también soy de esas. Amo las agendas. Amo los planes. Le acabo de regalar una a mi mejor amiga por su cumpleaños - porque es una GIRLBOSS y necesita esto. Si tú también, te dejo la que elegí (estoy por cogérmela para mí):
Y te la dejo porque es justamente esa frase la que me ha traído el post de hoy.
Una confesión y la frase de esta semana
Ya que hablamos claro: llevo semanas dándole vueltas a este espacio. A qué quiero que sea para ti, a cómo acompañarte mejor justo en esto, no solo con una carta bonita el domingo, sino más de cerca. Todavía lo estoy diseñando, con la ilusión y el vértigo a partes iguales. Por eso, mi frase esta semana es:
“Donde el miedo se cruza con las ganas, todo comienza”
Creo que resume muy bien lo que estoy diseñando. Porque todas tenemos sueños, cosas que queremos lograr: una nueva versión de nosotras, o simplemente algo que aún no sabemos ni nombrar pero que ya sentimos.
Y casi siempre, entre nosotras y eso, se cruzan dos cosas: el miedo y la vida. Las ganas empujan; el miedo (y las excusas, y la agenda llena) frenan.
Pero fíjate: no están en lados opuestos. Donde se cruzan, justo ahí, es donde algo empieza.
El journaling guiado de esta semana
Hoy no te pregunto qué quieres lograr (esa pregunta, tan grande, casi nunca se puede responder de golpe).
Te regalo un ejercicio que a mí me devuelve a la razón por la que sigo trabajando por mis proyectos, cuando pierdo la motivación o el propósito:
Escribamos
¿Qué te hace sentir la idea de lograrlo?
Piensa en eso que quieres, esa versión de ti, ese cambio, ese sueño que asoma, e imagina por un momento que ya es tuyo. No cómo llegar: cómo se siente.
Escríbelo en presente, como si ya fueras esa versión: ¿cómo es tu día?, ¿cómo te hablas?, ¿qué ha cambiado por dentro?
Al terminar, subraya lo que más te ilusione… y lo que más te asuste. Suelen ser lo mismo. Ahí está la pista.
Y recuerda:
No necesitas llegar a septiembre con la vida resuelta.
Solo con ganas de volver a escucharte.
Con este ejercicio me despido del verano, y también de esta versión de 30 veces yo.
Porque lo que viene tiene mucho de transformación, y empiezo a contártelo el domingo.
Quédate por aquí para ser parte de ello
❤
Necesito escucharte.
Este espacio es para ti. Tu voz, me guía. Me ayuda a entender si te acompaño. Si tiene sentido.
Puedes apoyarme contándome qué te ha hecho sentir este post:
Gracias por seguir al otro lado.
Mucho love ❤,
Ce.





Después del comentario que me dejaste en mi post sobre nuestras “mejores versiones”, venir a leerte y encontrarme con esto se sintió como continuar la conversación 💗 Me encantó el ejercicio de dejar de pensar por un momento en cómo llegar y preguntarnos cómo se sentiría estar ahí. A veces estamos tan concentradas en convertirnos en esa próxima versión de nosotras que nos olvidamos de escuchar qué es lo que realmente queremos de ella. Y esa última frase sobre no necesitar llegar a septiembre con la vida resuelta me la guardo ✨
Me encantó el ejercicio! Yo también soy de agendas de KOKONOTE. Lo descubrí con la de Vicent Van Gogh y ahora estoy recién arrancando con la de Hokusai que también me encanta.
Para mi los principios de curso son como principios de año. No sé empezar el 1 de enero, para mi no tiene el significado de comienzo. En cambio, la vuelta de las vacaciones de verano si que me suponen un reseteo absoluto. Un abrazo y deseando conocer la siguiente versión de 30 veces yo 🤍