Termina enero. Termina el momento listas, propósitos, volver a comenzar, la cuesta de enero. Y para celebrarlo, déjame terminar compartiendote una reflexion sobre esa lista que nunca escribimos.
El momento wow. Y el momento ups.
Hay un momento —normalmente silencioso, normalmente normal— en el que te das cuenta de algo que, “wow”: has conseguido cosas que llevabas soñando desde (muy) pequeña.
Quizás es ese trabajo soñado, quizás es abrir tu propio negocio de manera independiente, estar viviendo tu ‘bride era’, viajar a ese lugar que tanto imaginaste, o tener ese bebé entre tus brazos. Quizás es varios a la vez. En cualquier caso: wow, amiga. Well done!
Y después de ese momentazo, quizás llega lo incómodo: ¿te has parado debidamente a ser consciente de ello, y a celebrarlo?
Ups.
Parar también es avanzar.
No nos vamos a engañar: claro que quiero cosas nuevas para mi vida (siempre). Pero también quiero vivir con más presencia y gratitud las cosas que ya tengo y sobre todo, las que he conseguido. Y aunque suene a frase de taza de desayuno, este año lo tengo claro:
Este año quiero parar un segundo y decirme:
mira todo lo que ya has hecho.
Quiero celebrar que he llegado hasta aquí.
Porque esto no puede ir de reinventarse cada enero. De ‘nuevos’ propósitos. De ‘más’ propósitos. A veces simplemente basta con pararte a mirar lo lejos que has llegado.
¿Y si estamos viviendo nuestro mejor momento?
El año pasado me propuse promocionar en mi trabajo. Lo conseguí.
No fue fácil, no fue rápido y no fue sin dudas, pero pasó. De hecho, me daría para escribir todo un post sobre el famoso ‘Síndrome del Impostor’. (Contadme si os gustaría y a ello que iremos!)
El anterior, mientras vivía mi ‘bride era’, me propuse organizar la boda perfecta (para nosotros claro - aquí también tengo tema para otro artículo). A pesar de los nervios, las ‘to do lists’ infinitas y los “esto no estaba en el presupuesto”, también lo conseguimos. Lo hicimos realidad.
Y hace cinco años, me propuse algo que entonces me parecía gigantesco:
mudarme a otro país y empezar una vida nueva.
Nueva de verdad. Nueva desde cero.
Lo curioso es que todas estas cosas no son caprichos recientes.
Son cosas con las que soñaba desde pequeña. Desde siempre.
Quizá no se trate de llegar a ningún sitio nuevo, sino de darte cuenta de dónde estás. Al fin y al cabo, la vida da muchas vueltas, pero…
¿Y si estamos viviendo nuestro mejor momento? ¿De verdad no merece la pena pararse a respirarlo?
El aplauso que merezco: agradecida siempre, empezando por mí misma.
Y aquí viene la parte importante: Sí, he tenido oportunidades. Sí, la vida y mi familia me han ofrecido muchísimo. Y soy profundamente agradecida por ello.
Pero —y esto lo digo con la boca bien grande (y tirando de folclore español)—: Olé yo. Por cómo las he aprovechado, por cómo he trabajado y por todo lo que he sacrificado para llegar aquí.
Y si estás leyendo esto y pensando “ni de coña es mi mejor momento” o “bueno, tampoco he hecho tanto como quisiera” déjame recordarte algo:
La gratitud no es negar lo que falta.
Es darle espacio a lo que ya está.
Por si tú también necesitas recordarlo, nos vemos en el ritual del domingo.
Si quieres aprender más sobre cómo practicar la gratitud, en el próximo ritual te contaré lo que yo he aprendido. Te compartiré cómo algo pequeño, aparentemente simple, y directo; a mi me cambió todo.
Te compartiré libros, podcasts y algún otro aprendizaje que a mí me ayuda a tener más presencia, más gratitud y a decirme eso de ‘Ole yo’ más a menudo.
En definitiva: agradece(te).
Si hoy solo te llevas una cosa de este texto, que sea esta:
piensa en una cosa que hayas conseguido y no hayas celebrado.
Solo una. Empieza por ahí.
A veces, es lo mejor que puedes hacer por ti: pararte, recordar todo lo que has conseguido, y aplaudirte un poco más fuerte.
O como dice nuestra querida Naty, Mami, date lo que te mereces. Celébrate.
Mucho love,
Ce.




Me encanta Ce, esta fue mi primera lectura de la mañana y es muy bello iniciar el día agradeciendo. Hablarte al espejo y reconocerte tus logros también es muy poderoso.
Me llevo de esta carta que no que siempre hay que reinventarse a veces hay que autoobservarse y ver lo alto que hemos llegado como cuando subes una montaña y ves lo diminuto que te resultan cosas que antes parecían inaccesibles.
También me recordó a una carta que hice hace poco donde hablo de la procrastinación y la importancia de hacer una pausa para avanzar, por si quieres pasarte por ahí🤍 ¡Un abrazo! 🫂
Se me ocurren algunas más como un marketplace … me encanta!!!