El otro día, en lo que parecía que sería un rutinario coffee break, di con una cafetería de esas que parecen hechas para bajar el ritmo sin pedirte permiso. Plantas en las esquinas, tazas desparejadas, gente escribiendo en libretas como si estuviera ordenando su vida, amigas poniéndose al día.
Mientras esperaba mi cappuccino con leche de avena (sí soy de esas - sorry not sorry) y un espectacular lemon pie, dediqué unos segundos a mirar a mi alrededor un poco más de lo habitual.
Algo me llamó la atención: en cada mesa había tarjetas con algo escrito. Algo que alguien como yo definitivamente no podía pasar por alto.
Un café conmigo misma.
Me senté en una mesa alta, con vistas a la calle, café caliente y prisa mental, y empecé a leerlas. Para mi sorpresa, no eran frases bonitas, ni citas para fotografiar.
Eran preguntas. Preguntas para hablar con la persona de al lado… ¿o acaso era conmigo misma?
Entre esa mezcla incómoda entre “qué tontería” y “quiero más”, ahí estaba yo: en una cafetería cualquiera, en un día aparentemente normal, cuando me vi obligada a hablar conmigo misma. A volver a mí.
A escucharme.
Tenemos que hablar.
Ya sé lo que estás pensando: escucharse suena bonito. Suena a autocuidado, a velas encendidas, a domingos lentos y cuadernos abiertos.
Al menos así es como nos damos permiso para hacerlo. No solo para romantizar lo que podamos encontrar, sino para sostenerlo mejor. Y creéme, aunque no sea cómodo, como te habrás dado cuenta, para mí es necesario.
Pero, a mí esto me sonó más a un “tenemos que hablar” de los de toda la vida. De esos que llegan de sopetón, sin aviso, en mitad del día. En artículos como este que te has encontrado casi por casualidad.
Porque… ¿qué pasa cuando no hay velas, ni un diario delante?
¿Te paras a escucharte…
o sigues adelante como si no hubiera pasado nada?
Decidí escucharme y esto fue lo que aprendí
No siempre necesitamos más respuestas, a veces necesitamos mejores preguntas. Así. Sin más. Hay que seguir cuestionando y cuestionándose.
Escucharse es de valientes. Lo que aparece cuando te escuchas no siempre es cómodo, inmediato ni claro. A veces es una sensación. Una curiosidad que te llama, pero que dejas sin respuesta. Una persona que te ronda la cabeza, pero que no tenías planeada. Una oportunidad que te ilusiona pero que requiere dar algo de ti que no esperabas… Y reconocer algo así, es de valientes.
Silenciarse tiene efecto boomerang. Ignorar lo que sentimos no hace que desaparezca. Todo lo que silencias vuelve a aparecer, a veces más fuerte, más urgente. O de manera inmediata. Tener el hábito de escucharte evita que las emociones se acumulen y nos sorprendan de manera negativa.
No existe el momento perfecto, pero lo puedes hacer bonito.
Quizás la pregunta llega viendo tu serie favorita. En una conversación con tu mejor amiga. Escuchando una canción. Y en cuanto a la respuesta… quizás necesitamos más cafés con nosotras mismas sin intentar arreglarnos. Como en este ritual de domingo, para volver a ti. Una velita, tu agenda favorita, música de fondo. Como tú quieras.Soy adicta al matcha y viviría en…
Y en cuanto a mis respuestas…
Escribir me ayuda a calmar la ansiedad y el estrés me hace buscar productividad hasta que exploto y me convierto en una ameba muy borde.
Viviría en Bariloche (Argentina), en una casita de madera frente al lago. Pero también entre los canales de Amsterdam - un sueño pendiente. Y en Madrid, mi querido Madrid.
Soy adicta al matcha, y a hacerme preguntas. Muchas preguntas.
Mis recomendaciones semanales (Con plot twist incluido)
Para terminar, como cada semana, te dejo un par de recomendaciones:
1- Un plot twist. Lo que resultaba que eran las tarjetas: un juego.
2- Algunas de mis preguntas favoritas, por si te apetece responderlas por aquí. Me encantaría leerlas 💌:
— ¿Hay alguna decisión que te esté costando tomar? ¿Qué te frena?
— ¿Qué te ayuda a superar los momentos difíciles?
— ¿Dónde vivirías si pudieras vivir en cualquier lugar?
— ¿Con qué palabra te describiría la persona que mejor te conoce?
— ¿Qué es lo que más te divierte hacer? ¿Cuándo lo hiciste la última vez?
Quizás prefieres guardártelas para un café contigo misma. 💖
Sea como sea, te animo a dedicarte un ratito para volver a ti. Escucharte. Dejar de silenciarte. Seguro que te encanta la conversación.
Nos vemos la semana que viene.
Mucho love,
Ce.







Me ha gustado mucho Cecilia.
Pararte a escucharte a veces es un muestra de "valentía", porque eso implica salir un poco del piloto automático y ser consciente de que eres la única persona que puede tomar acción.
Me encanta ese juego, además, me hace parecer menos rara que cuando hago yo solita este tipo de preguntas jaja
A ver...
1. Si abandonar o no del todo mi antigua profesión o compaginarla con mi nuevo emprendimiento; que siento pasión por ella y, en realidad, me encanta.
2. Escribir, el puro recogimiento, entenderme, darme el tiempo y comprender que no todo es alegría, pero también, que todo pasa.
3. También en mi amado Madrid, en Puerto Escondido, en Ciudad de México, en Miami, en un pequeño pueblecillo perdido de la mano de dios... en realidad, lo ideal sería en varios sitios a la vez o por temporadas... eso sería ideal...
4. Pura dulzura.
5. Aprender cosas nuevas; esta misma mañana : )
Qué alegría haber pasado por aquí Cecilia.
PD: me encantaría conocer el nombre de esa cafetería...