Bienvenida a 30 minutos yo. En este espacio, te animo a regalarte 30 minutos contigo. No para cambiar tu vida. Solo para volver a ti un rato.
Si leíste mi último artículo, hablaba de algo que quienes vivimos fuera entendemos muy bien: que hay muchas formas de sentirte en casa.
Si tú también estás comenzando o atravesando esa etapa de vivir fuera, o de crear un nuevo hogar, quédate. O compártelo a quien creas que pueda acompañarle.
Aquí van mis “consejos” sobre cómo construir esa sensación de hogar en el día a día, estés donde estés.
30 minutos yo: Crear pequeños hogares allá donde estés
Cuando vivimos fuera, muchas veces esperamos que “sentirnos en casa” ocurra de forma automática. Como si fuera algo que aparece con el tiempo.
Y, en realidad, el hogar también se crea. Se construye con pequeños gestos repetidos, con hábitos. Con intención. Y, por supuesto, con las personas que decides tener cerca.
Así que esta semana quiero proponerte un pequeño ritual.
Uno muy sencillo, pero que cambia la forma en la que habitas los lugares.
1. Escribe: definir qué es “casa” para ti
Antes de construir hogar, necesitas entender qué lo hace ser hogar para ti.
Como en cada ritual, te propongo tomar un papel y escribir. Escribre todo aquello que, para ti, hace que un lugar empiece a sentirse como casa.
Sin filtros. Sin pensar demasiado. Algunas ideas que pueden ayudarte a empezar:
Comer en casa los domingos con personas que quieres
Tener plantas bonitas y cuidarlas
Una decoración acogedora (luces cálidas, velas, mantas)
Colgar fotos, recuerdos, cosas que cuenten tu historia
Cocinar recetas de tu infancia
Tener una rutina de desayuno tranquila
Escuchar cierta música en casa (como mi playlist obligatoria de los sábados “Samedi et Croissant”)
Invitar a gente a cenar y poner una mesa especial
Tener un espacio solo para ti (leer, escribir, pensar)
Porque muchas veces no es el lugar.
Es lo que haces dentro de él.
Y ponerle nombre a eso cambia mucho la forma en la que lo construyes.
2. Crear pequeños gestos de hogar (cada semana)
Una vez tienes tu lista, el siguiente paso no es hacerlo todo. Es elegir.
Puedes empezar con 2 o 3 cosas de esa lista e incorporarlas en tu semana. Pequeñas, repetibles, tuyas.
Por ejemplo:
Desayunar siempre en el mismo café del barrio
Comprar flores los domingos
Cocinar una receta que te conecte con tu infancia
Salir a caminar por la misma calle cuando necesitas pensar
Hacer una cena en casa una vez por semana
Encender una vela cada noche al llegar
No tienen que ser grandes cosas.
Pero sí ayuda que sean constantes.’
Porque los rituales crean pertenencia.
Y la pertenencia, poco a poco, crea hogar.
3. Cuidar las relaciones que ya son casa (aunque estén lejos)
Hay personas que ya son hogar, aunque no vivan cerca.
Y vivir fuera te enseña que las relaciones importantes no se mantienen solas: se cuidan.
Envía un mensaje largo. Propón una llamada. Cuenta algo importante, aunque no sea urgente. Quizás son cosas que antes hablaríais en la comida del finde, o en un vino después de trabajar.
Cuando eso falta, es importante seguir compartiendo desde pequeñas cosas rutinarias, hasta un “me acuerdo de ti” a través de una foto, un vídeo o una canción.
No hace falta hablar cada día. Pero sí seguir eligiéndoos. Con conciencia e intención.
Porque hay vínculos que, incluso en la distancia, siguen siendo un lugar al que volver.
4. Apostar por las relaciones nuevas
Al mismo tiempo, construir hogar también implica abrir espacio a lo nuevo.
Y esto no siempre es fácil.
A veces cuesta conectar. A veces no te permites invertir del todo porque sientes que ese lugar es “temporal”.
Porque una parte de ti inevitablemente está pensando en cuándo te irás.
Pero mientras estés ahí, esa es tu vida. Y merece ser habitada.
Intenta crear pequeños espacios donde esas relaciones puedan crecer:
una cena en casa
un plan recurrente
una rutina compartida
Porque el hogar empieza en crear vínculo.
5. No perderte a ti en el cambio
Y por último, pero no menos importante: no te pierdas. Cuando cambias de ciudad o de país, es fácil soltar partes de ti sin darte cuenta.
Por eso es importante mantener —o reconstruir— cosas que siempre han sido tuyas:
un deporte
un hobby (cerámica, pintura, escritura…)
un tipo de plan que te define
un espacio de tiempo solo para ti
No solo por conocer gente nueva. Sino por seguir reconociéndote.
Porque sentirte en casa también tiene que ver con eso:
con poder ser tú, estés donde estés.
Espero que estos ‘30 minutos’ contigo te sirvan para seguir conociéndote, aprendiéndote. Por aquí te dejo otros artículos que quizás puedan acompañarte:
Nos vemos el próximo domingo <3.
Mucho love,
Ce.








Me encanta.
ViVi